miércoles, 9 de mayo de 2012

HERNÁN GODOY: UN CLAVITO INOXIDABLE


Se le ve entrar al estadio Municipal de Calama entre aplausos. No hay presente ningún hincha del equipo que dirige pero lo ovacionan igual al escuchar su nombre por los altoparlantes. Al técnico de Santiago Morning se le respeta. Quizás por su trayectoria, quizás porque fue distinguido por los “zorros del desierto”, como le dicen a la gente de Calama, como un zorro más: el “Clavito” es un viejo zorro, uno de los pocos que va quedando en el fútbol nacional. 
Por Juan Pablo Chávez González

latercera.com
               16:33 horas del domingo 27 de noviembre. Hernán Godoy celebra por estar salvando a su equipo del descenso en la difícil cancha de Calama. Una hora y media después, el mismo protagonista encara furibundo al árbitro luego de que Alejandro Zúñiga hiciera el gol que mandaba a la segunda división al “Chago”. El réferi fue Julio Bacuñan, el mismo que semanas antes expulsó a Luis Rogel, arquero de Cobresal, y que éste en su reacción le lanzó improperios en alusión a la relación con su señora. “Le tuve que decir que era “gorriao”. Estaba perdiendo 10 millones de pesos por el bono que me daban por salvar al equipo del descenso. ¡Eso es mucha plata!”.           

          El árbitro lo expulsó, era de esperarse. Cojeando por su eterno problema a los tobillos se fue al túnel. Ya no podía hacer nada, ni siquiera ver el término del partido. Lo intentó pero no pudo. El fútbol es así, concreto, a veces se sube y a veces se baja. Al “Clavito” le tocaba estar en el túnel: el túnel del descenso.

Son más de 50 años en el ambiente del fútbol. Debutó a los 16 años marcando 5 goles en su debut con La Serena. Como jugador fue delantero centro, a pesar de ser bajito. Pasó por varios clubes chilenos, llegando a Centroamérica y Colombia, donde lo pilló la guerra del fútbol y unas guerrillas entre países. Fue goleador dos años seguidos en Centroamérica. Se fue a probar suerte con 20 dólares y volvió con 20.000. “Dormía arriba del banco para que no lo asaltaran”.

Era delantero neto, destacando por su gran salto y cabezazo. Un secreto: en la infancia jugaba basquetbol y fútbol, lo que le permitió tener un gran rechazo al momento de saltar a cabecear. Perfeccionó su cabezazo, y con 1.60 metros de estatura aproximadamente, no se achicó frente a defensas espigadas y mucho más altas que él. “No tenía nada que envidiarle a Zamorano”.

Eso es lo que más se destaca a lo largo de su carrera, tanto como jugador y como técnico: su guapeza.
redgol.cl
Llegó un punto en el que las infiltraciones, término al que se le denomina cuando un futbolista juega lesionado, le jugaron en contra. Don Hernán, guapo como pocos, se ponía dos o tres inyecciones y saltaba a la cancha sin medir consecuencias. Un día se levantó al baño y cayó desplomado. Terminó con artrosis crónica en sus dos tobillos y eso apresuró su retiro del fútbol.

Tenía que operarse los dos tobillos pero le aconsejaron que se operara uno primero para que pudiera caminar. -No. Opéreme los dos al tiro-, fue la respuesta que recibió el doctor. Fue por eso que durante un año completo don Hernán tuvo que dejar de lado la pizarrita para hacerse amiga del “carrito”: ese que lo ayudó a arrastrarse por toda la casa mientras los 20 puntos de sutura de cada pie sanaban. Ojo, en ese tiempo la operación era sólo con bisturí, nada de rayos laser ni tecnología de ahora. Un guapo, valiente como pocos.

Y luego de esto fue como el “Clavito” comenzó a dirigir. Su primer club lo tomó a mediados de los 70 y de ahí no paró más: hasta la fecha ha dirigido 35 equipos.

Llegó a dirigir combinados en Estados Unidos y Guatemala. Pero el club que más llama la atención es el Mitra Kukar de Indonesia. “Por el internet los dirigentes veían la pizarra. Querían contratar al hombre de la pizarra y así llegué a Indonesia. Me adapté, estudié el idioma y tenía un jugador uruguayo que también fue mi ayudante. Fue una linda experiencia”.

La pizarra del “Clavito” es algo que lo representa. Es su fiel compañera. Por medio de ella les transmite a sus pupilos las técnicas, movimientos y todo lo necesario para afrontar un partido. Es la encargada de desnudar al rival.

Don Hernán es choro, no aceptas “pavos” en el equipo y si no le gusta la actitud de algunos de sus jugadores, no duda en sacarlos. Así sucedió en el partido de definición en Calama. A todos los argentinos, entre ellos el jugador más caro del plantel, los dejó en Santiago y viajó sólo con los que tenían cierto compromiso. “Son unos ladrones, sinvergüenzas que viene a puro robar. Prefiero perder con los jugadores jóvenes que con esos ladrones”.  

El descenso del “Chaguito” se veía venir. Es una clara analogía con la labor de un doctor. El doctor tiene que salvar al enfermo y hacer todo lo posible por ayudarlo. No le puede decir al paciente que se va a morir, aunque se vea muy difícil poder salvarlo. El “Clavito” hizo todo lo posible para salvar a este paciente moribundo, aún con diferencias claras dentro del equipo. “Los argentinos pasaban lesionados, habían jugadores que alegaban porque la cancha de entrenamiento quedaba muy lejos y otros que al momento de tocar el silbato ya estaban en sus autos”. Así y todo, don Hernán estuvo a punto de salvarlos de los potreros.

Cojeando llega al hotel Panamericana, ubicado en Providencia, a dar una charla a dirigentes y técnicos de clubes amateurs de la comuna de Estación Central junto a Ángelo Correa Díaz, uno de sus biógrafos. Viene elegante, con una camisa palo rosa, corbata que combina, zapatos brillantes de color café y terno beige donde no se deja ver ninguna mancha. Su peinado es caso aparte. Se puede ver su pelo hacia el lado casi perfecto. Tiene cara de cansado, pero se le ve contento. Trae consigo una mochila invisible: allí lleva toda la picardía, “choreza” y humildad. En su equipaje de mano, también invisible, trae consigo la gran experiencia acumulada a lo largo de todos estos años.

Dentro del salón son casi todos entrados a la tercera edad. El “Clavito” los entretiene. Se multiplican las risas cada cierto rato. Don Hernán es la experiencia que camina. Su particular estilo lo ha llevado a ser un caso llamativo dentro del fútbol nacional. No anda con rodeos, es directo y de una sola línea. No se achica ni con dirigentes ni con jugadores. Menos con árbitros. La experiencia lo avala: tiene 70 años y sigue tan vigente como antes.

Existe una gigantesca diferencia entre los jugadores antiguos y los de ahora. El “Clavo” jugó por amor a la camiseta, nunca leyó un contrato y dice que siempre lo “hacían leso”. Ahora los jugadores juegan por los millones. Si les duele un poquito la pierna no juegan el fin de semana y lo que es peor, la camiseta es algo secundario, lo que en épocas de don Hernán era casi impensado. Sus dos pasiones son verdes: Santiago Wanderers y Audax Italiano.

Como técnico se hizo una fama que para él es totalmente injustificada. “El periodismo antiguo me trató de “pichicatero” (“pichicatear” significa, en términos futbolísticos, darle a los jugadores drogas en beneficio de obtener mayor rendimiento en la cancha). Y no existe nada de eso. Yo revolucioné el fútbol entrenando en la mañana y tarde. Entonces así los jugadores no alcanzaban a irse a un motel”.

Lacuarta.cl
Hizo el curso de técnico en Chile, estudió pedagogía en francés y se perfeccionó en Europa. Aprendió mucho gracias a que Audax Italiano lo mandó a ver los entrenamientos del club A.C. Milán, un todopoderoso de Europa. Con tanta experiencia y tanto perfeccionamiento, al “Clavito” no le molesta dirigir un equipo de segunda, ni menos tomar al colista del torneo para tratar de salvarlos. Esos son los desafíos que se caracterizan en él. “Dirigir un club grande es fácil: lo diriges por teléfono. En cambio, dirigir equipos chicos es difícil. No tienes donde entrenar, la cancha está mala, no hay agua en los camarines. Eso es lo difícil”.

Luego de una 1 hora y 15 minutos de charla, el “Clavito” culmina su exposición. Todos escucharon atentos lo que decía este gran personaje. El encargado de presentarlo regala a los espectadores un libro con la biografía de Julio Martínez, otro “viejo zorro” pero en el ámbito del periodismo. Mientras los señores de edad esperan con ansias ser llamados para recibir sus libros, don Hernán se sienta junto a su biógrafo y se le hace un pequeño círculo de gente a su alrededor. El “Clavo” no pone ninguna mala cara, menos un gesto de menosprecio. Firma todas las dedicatorias que le son solicitadas y se saca todas las fotos con señores incluso más longevos que él. Fueron cerca de 30 minutos los que estuvo el “Clavito” firmando cuadernos y tomándose fotos con todos.

El power point con el cual hizo la exposición don Hernán fue retirado inmediatamente luego de culminar la exposición. Sin embargo, la penúltima diapositiva dejó una frase rondando entre las cuatro paredes del salón: “El éxito no es el destino, sino que es parte de tu camino”.

Don Hernán Humberto Godoy Veliz sigue construyendo su camino a pesar de su edad. Está cuerdo y con ganas de seguir dirigiendo aunque Santiago Morning los cesó de su cargo. El “Chago” fue un club más, una historia más, un tropezón más.

Sin lugar a dudas que los aplausos de “los zorros del desierto” ese fatídico domingo en el Municipal de Calama se los tiene más que ganados: Don Hernán es el “viejo zorro” de nuestro balompié nacional.

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